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Víbora áspid:

Las víboras viven con preferencia en lugares pedregosos, donde puedan tomar el sol. En invierno están inactivas, así que lo más normal serán encontrárnosla durante el resto del año..
Bajo ningún concepto se deberá de intentar coger a este animal, sólo lo asustaremos y nos pondremos en peligro, lo mejor es dejarla en paz. Se deberá de tener cuidado si se intenta levantar troncos o piedras, ya que nos podremos encontrar con alguna que pudiera estar cobijada. Se deberá de tener cuidado donde nos sentemos. La víbora normalmente huye ante nuestra presencia, pero, si se ve sorprendida o acorralada, no dudará en defenderse.
En caso de que nos muerda una víbora, deberemos de mantener la calma y no correr, ya que con ello aceleraremos nuestra circulación y por tanto extenderemos más rápidamente el veneno por nuestro torrente sanguíneo.
La picada de la víbora provoca la inflamación aguda de la parte afectada, inflamación que progresivamente se extiende hacia el resto del cuerpo; dolor intenso, vértigo, taquicardia y trastornos generales graves. La gravedad de la mordedura dependerá de la cantidad de veneno inoculada. Sólo muy esporádicamente llega a ser mortal.
Deberemos de limpiar la herida con agua, vendando la herida y comprimiendo la zona de la mordedura, si disponemos de aspirina, no servirá para calmar el dolor al igual que aplicar frío en la zona.
No se deberá de hacer ningún corte sobre la herida, ya que tenemos probabilidad de que se nos infecte, tampoco se ha de intentar succionar la herida con la boca. No aplicaremos torniquetes a no ser que los síntomas del veneno se aceleren o vayamos a tardar más de tres horas en llegar al hospital. En estos casos el torniquete lo colocaremos a unos 10 cm por encima de la mordedura para evitar el retorno del veneno por los vasos sanguíneos. Lo tenemos que aflojar cada 10 minutos y ponerlo un dedo más arriba, nunca sobre el mismo lugar. Es importante anotar la hora en la que se comenzó el torniquete.
El único tratamiento eficaz contra la mordedura de víbora es la administración rápida del correspondiente suero antiviperino. Por tanto, en la desafortunada circunstancia de una mordedura de víbora, hay que trasladar rápidamente a la víctima a un centro médico donde dispongan del antídoto específico contra el veneno de víbora. Para una mejor identificación si tenemos una cámara de fotos a nuestra disposición haremos varias fotos a la víbora, ya que es muy importante identificarla correctamente, por si fuera otra especie y por tanto el suero a utilizar fuera otro.
Zorro
Muchas veces nos encontramos con zorros muy dóciles por la montaña y, sin duda, es una gran oportunidad para sacar buenas fotos de estos magníficos animales. Pero cuidado, nunca acerquemos la mano para darles de comer. Si nos muerde uno, puede ser una experiencia para no olvidar, sobre todo si el animal tiene la rabia, hay que tener en cuenta que la mordedura del zorro suele provocar infecciones que se pueden con facilidad complicar. Estas consideraciones son también para perros, especialmente ejemplares solitarios. No tocadlos aunque se acerquen y comunicadlo enseguida a los guardas de la zona.
Oso pardo
Si nuestras salidas son por la cordillera cantábrica o por los Pirineos, podremos tener la oportunidad de encontrarnos con un Oso pardo, aunque raro, no es la primera vez que sucede. El oso, puede matar a un hombre, pero seguramente será para proteger a sus pequeños o para protegerse él, no para alimentarse de la carne. Raramente el hombre es una presa ansiada por este tipo de depredadores. La mayoría de los ataques de animales salvajes al hombre son para defenderse, creyéndose éstos en peligro.
El oso pardo rehúye el contacto con los humanos, pero al igual que otros animales salvajes puede, en determinadas circunstancias, ser peligroso si es sorprendido o se siente amenazado. Aunque la posibilidad de que un oso muestre un comportamiento agresivo hacia el hombre es ciertamente pequeña, puede producirse en determinadas circunstancias. El oso podría resultar peligroso si está herido o si se trata de una hembra acompañada de sus oseznos, si es perturbado en su cueva de hibernación o si es molestado por perros que acaban buscando refugio al lado de su dueño; también puede ser agresivo si es sorprendido cuando está comiendo una carroña.
En el supuesto de encontrarnos con un oso o un grupo familiar compuesto por una osa y sus crías, hay que saber reaccionar. Debemos evitar el exceso de confianza, así como la excesiva curiosidad o el pánico ante el animal. Es preciso recordar que el encuentro puede ser peligroso si el oso se siente amenazado.
Ante la presencia próxima de un oso tenemos que facilitar con antelación suficiente que el animal pueda identificarnos manifestando nuestra presencia y dejándonos ver y oír a distancia suficiente. Es importante movernos sin hacer aspavientos y sin brusquedad, y no cortarle el paso ni bloquear las posibles vías que el oso pudiera utilizar en su huida.
En el caso de un encuentro con una osa y sus oseznos, es muy importante no interponerse nunca entre la madre y sus crías. Hay que alejarse despacio del lugar y disfrutar de los osos a distancia, con el telescopio o los prismáticos.
En la Cordillera Cantábrica y en los Pirineos, humanos y osos comparten el espacio y a veces sorprende lo próximos que pueden llegar a estar unos de otros. A pesar de ello no conocemos en las últimas décadas casos de osos que hayan matado a personas, y los encuentros que ocurren pueden saldarse sin incidentes si se tienen en cuenta las recomendaciones anteriores.
Jabalí
Como una auténtica fuerza de la naturaleza, el jabalí cruza senderos, atraviesa campos, badea ríos, recorre montes,... Podemos decir que se trata de uno de los mamíferos mejor adaptados del suelo ibérico y que mayor presencia en toda la geografía peninsular.
El jabalí no es tan fiero como lo pintan, son animales sociables que se reúnen en grupos matriarcales, dirigidos siempre por la hembra de mayor edad. Una vez cumplen el año, los machos suelen llevar una vida en solitario excepto en el periodo de celo, de noviembre a enero, en el que buscan hembras receptivas. Los cachorros nacen con unas características franjas longitudinales en el pelaje a lo largo de su cuerpo, por lo que se les llama listones o rayones, pasando a ser llamados bermejos cuando, tras unos meses, el color del pelo se torna de un rojo uniforme.
También varía el tamaño. Así, los ejemplares orientales de la especie pueden llegar a pesar hasta 350 kilos, mientras que los occidentales, menos voluminosos, no suelen sobrepasar los 200 kilos.
Gracias a su gran capacidad de adaptación al medio, podemos ver jabalíes en la mayoría de los territorios agrestes de la Península Ibérica, si bien aquellos se muestran escurridizos al ojo humano, como la mayoría de los mamíferos salvajes. Sin embargo, no son raros los encuentros fortuitos con jabalíes a lo largo y ancho de nuestra geografía.
Un jabalí con su gran empegadura y sus afilados colmillos, es un animal que puede ser peligroso si somos víctimas de un ataque. Además, las heridas producidas por sus colmillos fácilmente se nos complicará con alguna infección. Un jabalí, como todos los animales "silvestes" sólo ataca cuando se ve acorralado o para proteger a su prole. Lo mejor si te encuentras con alguno es quedarse quieto y si ves que no se va, retroceder despacio y dejarle "espacio" para que no se sienta en peligro.
Si embargo cuando está en grupo y con crías, hay que extremar la precaución, en estos casos es muy típico que alguno de los jabalís del grupo se acerque y te planta cara a unos 5 o 10 metros de distancia, para a continuación salir huyendo. En estos momentos deberemos de mantener la calma y evitar cruzarnos con las crías.
Si los vemos de lejos, podemos ahuyentarlos metiendo algo de ruido, en sitios con presencia de jabalíes es muy típico ir con una pequeña radio puesta, de esta manera los alertaremos y serán ellos los primeros en evitarnos.
Lobos y Perros
Los lobos salvajes son normalmente tímidos y evitan el contacto con las personas, su reacción depende muchas veces de las experiencias anteriores que hayan tenido con humanos más que de un comportamiento natural propio. En España donde su hábitat es extenso, con suficiente comida, siendo ocasionalmente cazados, la tendencia es a evitar el contacto con la gente, incluso llegan al punto de abandonar una cacería o una pieza cazada si notan que un humano se acerca. De todos modos existen una serie de circunstancias que hacen que los lobos puedan mostrarse agresivos como la provocación, la habituación, la rabia, la identificación equivocada, la presencia de cachorros, la escasez de presas estacionales o el cruce con perros. En general los ataques suelen ser efectuados por lobos rabiosos pero se conocen también casos de ataques de lobos sanos, aunque son excepcionalmente raros.
Los ataques de lobo se producen especialmente en invierno, cuando menos comida hay, en primavera y otoño casi no se dan, y en verano desaparecen del todo.
Uno de los principales temores de los que buscan un poco de tranquilidad haciendo senderismo o liberar tensiones corriendo por un parque es encontrarse un perro con ganas de pelea. Estos son algunos consejos para no convertirte en su presa.
Lo más importante en un ataque de un perro es que mantengas la calma. No hay que gritar, ni salir corriendo, ni tirar o pegar al animal. Si el hecho ya se ha consumado y no has podido huir de él, debes hacer todo lo posible por proteger tus zonas más vulnerables para disminuir las lesiones. Y siempre, siempre, denunciar el hecho.
Para empezar si te encuentras con un perro ten en cuenta que:
• Nunca tocar un perro mientras come.
• Nunca tocar un perro mientras duerme.
• Nunca te le acerques cara a cara a un perro.
• Nunca hales nada de la boca de un perro.
• Nunca toques un perro amarrado o encadenado.
• No tocaré un perro si está herido o lastimado.
• No mirar directamente a los ojos un perro.
• No correr y gritar si un perro suelto se me acerca.
• No tratar de parar la pelea entre dos perros que pelean.
• No tocar el perro en la cabeza ni cerca de la boca.
• No tocaré una perra que esté alimentando a sus cachorritos.
Si en alguna salida, se te acerca un perro, deberás de:
No gritar y correr, si lo haces, el perro te seguirá y seguramente te pueda dar un buen mordisco.
No hacer movimientos bruscos, debes quedarte parado y quietecito sin moverte con las manos pegadas a los lados. Imagínate que eres un árbol echando raíces.
No mires fijamente al perro. Los perros se retan a pelear mirándose fijamente a los ojos. Ignorarle, tiene que dar la sensación de que no existe para nosotros.
Cuando el perro haya perdido interés y se aleje, camina muy lento hacia atrás hasta que no puedas ver el perro.
Si el perro como quiera te ataca a pesar de todo, protégete con cualquier cosa que lleves contigo o puedas agarrar como escudo, tu mochila, tu juguete. Deja que el perro muerda el objeto no a ti.
Si el perro te tumba al suelo, enróllate como una bola llevando tus rodillas al pecho y cubriendo tus orejas con tus manos en forma de puño. Hazte el muerto, de seguro el perro te huela y se vaya.
Si un perro te muerde es importante lavar las heridas con jabón y agua tibia.
Ganado
En todas nuestras salidas, seguramente nos encontremos con ganado suelto, muchos de estos animales en la montaña están poco acostumbrados a los humanos, así que su reacción puede ser imprevisible.
Como norma general si los vemos en un cercado los evitaremos dando un rodeo y en caso de ser necesario cruzar, deberemos de fijarnos si hay algún toro para poder controlarlo a distancia, ya que seguramente sea el primer animal en envestirnos.
Al cabo del año suele ser habitual que se produzca algún accidente con el ganado, así que no debemos de subestimar a estos.
Los toros son unos animales muy rápidos y ágiles a pesar de su tamaño. Si es atacado por un toro, no haga movimientos rápidos, aléjese del toro mirándole continuamente hasta llegar a un sitio seguro. El darse la vuelta o correr es aún más
peligroso, porque incita al toro a que le ataque; siga también estas recomendaciones con vacas agresivas que vayan con sus terneros, ya que éstas pueden atacar a sus criadores.
En general esta forma de actuar se puede extender a cualquier otro tipo de ganado, como caballos, etc.
 Mal de altura y alta montaña | [Animales Peligrosos] 

 

Como actuar ante animales peligrosos en la montaña

Víbora áspid 

Foto de una Víbora ÁspidLas víboras viven con preferencia en lugares pedregosos, donde puedan tomar el sol. En invierno están inactivas, así que lo más normal será encontrárnosla durante el resto del año.
 
Bajo ningún concepto se deberá de intentar coger a este animal, sólo lo asustaremos y nos pondremos en peligro, lo mejor es dejarla en paz. Se deberá de tener cuidado si se intenta levantar troncos o piedras, ya que nos podremos encontrar con alguna que pudiera estar cobijada. Se deberá de tener cuidado donde nos sentemos. La víbora normalmente huye ante nuestra presencia, pero, si se ve sorprendida o acorralada, no dudará en defenderse.
 
En caso de que nos muerda una víbora, deberemos de mantener la calma y no correr, ya que con ello aceleraremos nuestra circulación y por tanto extenderemos más rápidamente el veneno por nuestro torrente sanguíneo.
 
La picada de la víbora provoca la inflamación aguda de la parte afectada, inflamación que progresivamente se extiende hacia el resto del cuerpo; dolor intenso, vértigo, taquicardia y trastornos generales graves. La gravedad de la mordedura dependerá de la cantidad de veneno inoculada. Sólo muy esporádicamente llega a ser mortal.
 
Deberemos de limpiar la herida con agua, vendando la herida y comprimiendo la zona de la mordedura, si disponemos de aspirina, no servirá para calmar el dolor al igual que aplicar frío en la zona. 
 
No se deberá de hacer ningún corte sobre la herida, ya que tenemos probabilidad de que se nos infecte, tampoco se ha de intentar succionar la herida con la boca. No aplicaremos torniquetes a no ser que los síntomas del veneno se aceleren o vayamos a tardar más de tres horas en llegar al hospital. En estos casos el torniquete lo colocaremos a unos 10 cm por encima de la mordedura para evitar el retorno del veneno por los vasos sanguíneos. Lo tenemos que aflojar cada 10 minutos y ponerlo un dedo más arriba, nunca sobre el mismo lugar. Es importante anotar la hora en la que se comenzó el torniquete.
 
El único tratamiento eficaz contra la mordedura de víbora es la administración rápida del correspondiente suero antiviperino. Por tanto, en la desafortunada circunstancia de una mordedura de víbora, hay que trasladar rápidamente a la víctima a un centro médico donde dispongan del antídoto específico contra el veneno de víbora. Para una mejor identificación si tenemos una cámara de fotos a nuestra disposición haremos varias fotos a la víbora, ya que es muy importante identificarla correctamente, por si fuera otra especie y por tanto el suero a utilizar fuera otro.

Oso pardo

Foto de un Oso Pardo en la cordillera cantábricaSi nuestras salidas son por la cordillera cantábrica o por los Pirineos, podremos tener la oportunidad de encontrarnos con un Oso pardo, aunque raro, no es la primera vez que sucede. El oso, puede matar a un hombre, pero seguramente será para proteger a sus pequeños o para protegerse él, no para alimentarse de la carne. Raramente el hombre es una presa ansiada por este tipo de depredadores. La mayoría de los ataques de animales salvajes al hombre son para defenderse, creyéndose éstos en peligro.
 
El oso pardo rehúye el contacto con los humanos, pero al igual que otros animales salvajes puede, en determinadas circunstancias, ser peligroso si es sorprendido o se siente amenazado. Aunque la posibilidad de que un oso muestre un comportamiento agresivo hacia el hombre es ciertamente pequeña, puede producirse en determinadas circunstancias. El oso podría resultar peligroso si está herido o si se trata de una hembra acompañada de sus oseznos, si es perturbado en su cueva de hibernación o si es molestado por perros que acaban buscando refugio al lado de su dueño; también puede ser agresivo si es sorprendido cuando está comiendo una carroña.
 
En el supuesto de encontrarnos con un oso o un grupo familiar compuesto por una osa y sus crías, hay que saber reaccionar. Debemos evitar el exceso de confianza, así como la excesiva curiosidad o el pánico ante el animal. Es preciso recordar que el encuentro puede ser peligroso si el oso se siente amenazado.
 
Ante la presencia próxima de un oso tenemos que facilitar con antelación suficiente que el animal pueda identificarnos manifestando nuestra presencia y dejándonos ver y oír a distancia suficiente. Es importante movernos sin hacer aspavientos y sin brusquedad, y no cortarle el paso ni bloquear las posibles vías que el oso pudiera utilizar en su huida. 
 
En el caso de un encuentro con una osa y sus oseznos, es muy importante no interponerse nunca entre la madre y sus crías. Hay que alejarse despacio del lugar y disfrutar de los osos a distancia, con el telescopio o los prismáticos.
 
En la Cordillera Cantábrica y en los Pirineos, humanos y osos comparten el espacio y a veces sorprende lo próximos que pueden llegar a estar unos de otros. A pesar de ello no conocemos en las últimas décadas casos de osos que hayan matado a personas, y los encuentros que ocurren pueden saldarse sin incidentes si se tienen en cuenta las recomendaciones anteriores.
 

Jabalís

Foto de Jabalí entre la malezaComo una auténtica fuerza de la naturaleza, el jabalí cruza senderos, atraviesa campos, badea ríos, recorre montes,... Podemos decir que se trata de uno de los mamíferos mejor adaptados del suelo ibérico y que mayor presencia en toda la geografía peninsular. 
 
El jabalí no es tan fiero como lo pintan, son animales sociables que se reúnen en grupos matriarcales, dirigidos siempre por la hembra de mayor edad. Una vez cumplen el año, los machos suelen llevar una vida en solitario excepto en el periodo de celo, de noviembre a enero, en el que buscan hembras receptivas. Los cachorros nacen con unas características franjas longitudinales en el pelaje a lo largo de su cuerpo, por lo que se les llama listones o rayones, pasando a ser llamados bermejos cuando, tras unos meses, el color del pelo se torna de un rojo uniforme.
 
También varía el tamaño. Así, los ejemplares orientales de la especie pueden llegar a pesar hasta 350 kilos, mientras que los occidentales, menos voluminosos, no suelen sobrepasar los 200 kilos. 
 
Gracias a su gran capacidad de adaptación al medio, podemos ver jabalíes en la mayoría de los territorios agrestes de la Península Ibérica, si bien aquellos se muestran escurridizos al ojo humano, como la mayoría de los mamíferos salvajes. Sin embargo, no son raros los encuentros fortuitos con jabalíes a lo largo y ancho de nuestra geografía. 
 
Un jabalí con su gran empegadura y sus afilados colmillos, es un animal que puede ser peligroso si somos víctimas de un ataque. Además, las heridas producidas por sus colmillos fácilmente se nos complicará con alguna infección. Un jabalí, como todos los animales "silvestes" sólo ataca cuando se ve acorralado o para proteger a su prole. Lo mejor si te encuentras con alguno es quedarse quieto y si ves que no se va, retroceder despacio y dejarle "espacio" para que no se sienta en peligro.
 
Si embargo cuando está en grupo y con crías, hay que extremar la precaución, en estos casos es muy típico que alguno de los jabalís del grupo se acerque y te planta cara a unos 5 o 10 metros de distancia, para a continuación salir huyendo. En estos momentos deberemos de mantener la calma y evitar cruzarnos con las crías.
 
Si los vemos de lejos, podemos ahuyentarlos metiendo algo de ruido, en sitios con presencia de jabalíes es muy típico ir con una pequeña radio puesta, de esta manera los alertaremos y serán ellos los primeros en evitarnos.
 

Lobos y Perros

Foto de perro rabiosoLos lobos salvajes son normalmente tímidos y evitan el contacto con las personas, su reacción depende muchas veces de las experiencias anteriores que hayan tenido con humanos más que de un comportamiento natural propio. En España donde su hábitat es extenso, con suficiente comida, siendo ocasionalmente cazados, la tendencia es a evitar el contacto con la gente, incluso llegan al punto de abandonar una cacería o una pieza cazada si notan que un humano se acerca. De todos modos existen una serie de circunstancias que hacen que los lobos puedan mostrarse agresivos como la provocación, la habituación, la rabia, la identificación equivocada, la presencia de cachorros, la escasez de presas estacionales o el cruce con perros. En general los ataques suelen ser efectuados por lobos rabiosos pero se conocen también casos de ataques de lobos sanos, aunque son excepcionalmente raros.
 
Los ataques de lobo se producen especialmente en invierno, cuando menos comida hay, en primavera y otoño casi no se dan, y en verano desaparecen del todo.
 
Uno de los principales temores de los que buscan un poco de tranquilidad haciendo senderismo o liberar tensiones corriendo por un parque es encontrarse un perro con ganas de pelea. Estos son algunos consejos para no convertirte en su presa.
 
Lo más importante en un ataque de un perro es que mantengas la calma. No hay que gritar, ni salir corriendo, ni tirar o pegar al animal. Si el hecho ya se ha consumado y no has podido huir de él, debes hacer todo lo posible por proteger tus zonas más vulnerables para disminuir las lesiones. Y siempre, siempre, denunciar el hecho.
 
Para empezar si te encuentras con un perro ten en cuenta que: 
  • Nunca tocar un perro mientras come. 
  • Nunca tocar un perro mientras duerme. 
  • Nunca te le acerques cara a cara a un perro. 
  • Nunca hales nada de la boca de un perro. 
  • Nunca toques un perro amarrado o encadenado. 
  • No tocaré un perro si está herido o lastimado. 
  • No mirar directamente a los ojos un perro. 
  • No correr y gritar si un perro suelto se me acerca. 
  • No tratar de parar la pelea entre dos perros que pelean. 
  • No tocar el perro en la cabeza ni cerca de la boca. 
  • No tocaré una perra que esté alimentando a sus cachorritos. 
Si en alguna salida, se te acerca un perro, deberás de:
  • No gritar y correr, si lo haces, el perro te seguirá y seguramente te pueda dar un buen mordisco. 
  •  No hacer movimientos bruscos, debes quedarte parado y quietecito sin moverte con las manos pegadas a los lados. Imagínate que eres un árbol echando raíces. 
  •  No mires fijamente al perro. Los perros se retan a pelear mirándose fijamente a los ojos. Ignorarle, tiene que dar la sensación de que no existe para nosotros.
  •  Cuando el perro haya perdido interés y se aleje, camina muy lento hacia atrás hasta que no puedas ver el perro. 
  •  Si el perro como quiera te ataca a pesar de todo, protégete con cualquier cosa que lleves contigo o puedas agarrar como escudo, tu mochila, tu juguete. Deja que el perro muerda el objeto no a ti. 
  • Si el perro te tumba al suelo, enróllate como una bola llevando tus rodillas al pecho y cubriendo tus orejas con tus manos en forma de puño. Hazte el muerto, de seguro el perro te huela y se vaya. 
  •  Si un perro te muerde es importante lavar las heridas con jabón y agua tibia. 

Ganado salvaje

Foto de ganado pastando en la montañaEn todas nuestras salidas, seguramente nos encontremos con ganado suelto, muchos de estos animales en la montaña están poco acostumbrados a los humanos, así que su reacción puede ser imprevisible.
 
Como norma general si los vemos en un cercado los evitaremos dando un rodeo y en caso de ser necesario cruzar, deberemos de fijarnos si hay algún toro para poder controlarlo a distancia, ya que seguramente sea el primer animal en envestirnos.
 
Al cabo del año suele ser habitual que se produzca algún accidente con el ganado, así que no debemos de subestimar a estos.
 
Los toros son unos animales muy rápidos y ágiles a pesar de su tamaño. Si es atacado por un toro, no haga movimientos rápidos, aléjese del toro mirándole continuamente hasta llegar a un sitio seguro. El darse la vuelta o correr es aún máspeligroso, porque incita al toro a que le ataque; siga también estas recomendaciones con vacas agresivas que vayan con sus terneros, ya que éstas pueden atacar a sus criadores.
 
En general esta forma de actuar se puede extender a cualquier otro tipo de ganado, como caballos, etc.
Foto de un Zorro sobre la nieve

Zorro

Muchas veces nos encontramos con zorros muy dóciles por la montaña y, sin duda, es una gran oportunidad para sacar buenas fotos de estos magníficos animales. Pero cuidado, nunca acerquemos la mano para darles de comer.
 
Si nos muerde un zorro, puede ser una experiencia para no olvidar, sobre todo si el animal tiene la rabia, hay que tener en cuenta que la mordedura del zorro suele provocar infecciones que se pueden con facilidad complicar.
 
Estas consideraciones son también para perros, especialmente ejemplares solitarios. No tocadlos aunque se acerquen y comunicadlo enseguida a los guardas de la zona.